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CARLOS ANDREOLI

POETA, CANTAUTOR Y CANTANTE DE TANGO

Carlos Andreoli En Las Noches del 1900 Huelva Spain. 31-10- 2016

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Desde 2007 reside en la ciudad de Granada, donde ha grabado dos álbumes, uno de canciones propias llamado "El Viaje Continúa" donde cuenta con la presencia del maestro Enrique Morente. Y otro con tangos clásicos argentinos, titulado ·Hasta el Color Final, con la participación del cataor Juan Pinilla. Ha participado varias veces en el Festival Internacional de Tango de Granada, donde en esta última edición de 2013 compartió escenario junto al prestigioso poeta Luis García Montero. Se ha presentado su obra en otras ciudades como Sevilla, Jerez de la Frontera, Albacete, Lanjarón, Almería, Sagunto, Torrelodones. etc. Actuó en el Parque de Alfacar (Granada) en homenaje al poeta Federico García Lorca Junto a José Sacristán. En su dilatada trayectoria en Argentina editó cinco libros de poemas y canciones y seis álbumes, con la presencia de destacados artistas de Buenos Aires, como Alfredo Alcón, Juan Carlos Baglieto, Teresa Parodi, etc. Actuó en numerosas provincias de Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires, en la Biblioteca Nacional, Café Tortoni e innumerables centros culturales y bares.

 

 

REPORTAJE EN EL CENTRO DE BUENOS AIRES A CARLOS ANDREOLI

 
     
 

Esa mañana nos encontramos en el centro, caminamos unas cuadras hasta que llegamos a la Plaza Roberto Arlt, nos sentamos a disfrutar el sol mientras pensábamos en estas cosas. (Buenos Aires/Argentina)

 
 

L. O.: ¿Cómo empieza tu contacto con la música, con la poesía...?

 
 

C. A.: Bueno, lógicamente, yo vengo de una casa donde había una biblioteca y un combinado, así se llamaba en aquella época, que eran los que pasaban discos. A mi viejo le gustaba mucho la música. Recuerdo que era yo muy chiquito y el aparecía con discos clásicos, con discos de tangos... Era hincha de Astor Piazzolla mi viejo. Y además teníamos una biblioteca con clásicos. Creo que eso fue un poco la cuna de todas las inquietudes que me llevaron más adelante a esta vocación de cantautor, de querer hacer canciones, con letras que sean de alguna manera importantes, que reflejen la sociedad en que vivimos, la vida que vamos llevando cotidianamente, las injusticias, los problemas del hombre, los conflictos, la felicidad... 

Mis verdaderos primeros pasos son esos, la inquietud de querer escribir a los veinte años, con algunos pocos acordes en la guitarra..., tener esa frescura por un lado y esa audacia de tomar los poemas de mi poeta preferido, que fue Raúl González Tuñón, y tratar de hacer alguna música sobre esos poemas, que no estaban pensados para música, pero luego con el tiempo creo que a fuerza de amor que uno pone, fueron tomando forma hasta llegar a ser un producto más terminado, y más adelante pude sacar el disco dedicado a Tuñón, unos cuantos años después, claro.

 
 

L. O.: Esos poemas musicalizados son sólo una parte de tu producción...

 
 

C. A.: Sí, claro, yo como cantautor tengo compuestas unas cien canciones, registradas tengo menos y editadas a través de cassettes y discos tendré cincuenta. Siempre hay material que uno hace que no lo puede canalizar, no?

 
 

L. O.: ¿Conociste personalmente a González Tuñón?

 
 

C. A.: Sí. Una tarde, un domingo, con mi hermano fuimos a la casa de Tuñón. Yo era muy joven. El nos atendió. Para mí esa tarde fue muy importante porque tomé un contacto directo con un poeta que yo admiraba y que de alguna forma él había estado presente en toda esa gesta del siglo XX. El había participado en la guerra civil española junto a los grandes poetas españoles como Miguel Hernández, Federico García Lorca, Alberti... también con Pablo Neruda, era amigo de él. Así que imaginate, cuando entrábamos a la casa y veíamos las fotos que él tenía con todos esos poetas... uno se moría... se moría de admiración y de amor, no?

 
 

L. O.: Vos hablás de tu deseo de reflejar las cosas, desde las injusticias hasta las cosas lindas. Cuando tenemos un momento... difícil en nuestro país -y en el mundo-, la poesía, la música, ¿qué significan para la sociedad hoy?

 
 

C. A.: Bueno, yo creo que los gobiernos mundialmente no han dado respuestas para poder evitar que millones y millones de chicos se mueran de hambre, así que... si bien es cierto que el problema es inmediato, salvar a los chicos justamente, a los que van a ser hombres mañana, porque eso es el mundo que va a venir dentro de veinte años, el arte precisamente lo que hace es ayudar creo, a que el ser humano sea un poco mejor. Porque lo que pone en movimiento, lo que dispara, son los sentimientos y los eleva. Hace que la sensibilidad del hombre sea mayor, porque si no... 

Sabemos todas las atrocidades que han sucedido, no? en todo el mundo, desde que el mundo existe y sobre todo en los dos últimos siglos, que el hombre creo que también se ha rebajado a la humillación más grande, como es todo lo que ha sucedido con respecto a la segunda guerra mundial, por ejemplo... y en toda guerra que realmente es inútil y lo único que hace es que alguien -a nivel de gobierno o de ejército- le saque a otro lo que le corresponde. Como ser su riqueza natural, vetándole de alguna manera la posibilidad de desarrollo. Así que... el arte es una cosa que tiene que ver con la cultura, o es cultura, y la cultura no es un bien útil aparentemente, en forma económica. Entonces no se le da la importancia que tendría que tener, y ahí vemos que porcentaje ínfimo le dedican nuestros gobiernos a la cultura.
El papel, concretamente, es ese: el de hacer mejor al ser humano. Es un papel absolutamente significativo y que en esta sociedad en que vivimos se lo condena a la minimización.

 
 

L. O.: Vos decís “lo poco que les dedican los gobiernos a la cultura”. Pensando que hay medios que tienen que ver con los entes gubernamentales y otros que no, ¿a los medios también le reclamarías un poco más de atención?, ¿Te parece que están muy atrás de mercantilizar todo?

 
 

C. A.: Yo últimamente casi no veo televisión, pero hace un año y pico que veía un poco más, me daba cuenta que sobre todo la televisión que es un medio muy poderoso para llegar a la gente, bueno, que no le interesa demasiado mejorarla. En ningún sentido. El lenguaje que se utiliza es absolutamente banal, no se le da posibilidades a artistas que tienen valores. No solo eso, en realidad lo que tratan es, yo creo, de mantener el estado de cosas que existe para que la gente poderosa que tiene las posibilidades de hacer, DE HACER verdaderamente, pueda acumular más dinero a costa de que todo siga igual, no?

 
 

L. O.: Vos hoy sos un artista con treinta años de trabajo encima, con lo que implica construir una imagen, construir un estilo. Viendo que dentro del espacio que le dedica la televisión a “la cultura”, tenemos estos programas que te proponen de alguna manera hacerte famoso en tres meses, llegar al triunfo en poco tiempo..., pensando que al común de los artistas les lleva años de trabajo, de estudio, de búsqueda... ¿Cómo ves esa propuesta?

 
 

C. A.: Mirá, yo a cualquier lugar que voy a ver un espectáculo de arte, trato de sentarme sobre todo, si es posible, relajarme y ser un receptor. Yo en algunas oportunidades he actuado en televisión, y ya el hecho de estar ahí es como algo donde todo es veloz, pero veloz en un sentido superficial de la cosa. Entonces bueno, eso que vos decís de los tres meses yo no lo conozco, no lo he visto, pero creo que no se puede lograr, en general, en lo más mínimo, esa posibilidad de la calidad, que es lo que tendría que existir para que el espectador pueda sacar provecho, aprender algo, evolucionar en todos sus aspectos.


 
 

L. O.: Contame cómo ves la producción cultural en general.

 
 

C. A.: El otro día fui a ver un espectáculo en el Centro Cultural del Sur -donde no se les pagó a los artistas que actuaron-, vi un dúo de jóvenes músicos que me pareció extraordinario, porque no eran improvisados, eran pibes con un gran talento y con estudio. Entonces creo que hay material, hay cosas lindas para ver, sin embargo bueno, por ejemplo yo acabo de estar en el Festival de Catamarca y vi un montón de músicos que han desfilado, sobre todo catamarqueños, y me daba la impresión que todos cantaban la misma chacarera, aunque fuese diferente. Y que llevar algo distinto cuesta, cuesta.
Con todo el cariño con que me han tratado y el respeto con que me han tratado... pero yo creo que los oídos de la gente no están –en general- preparados para escuchar algo distinto, algo nuevo. Tal vez por el tema de la subsistencia y todo lo que nos conlleva el resistir este tipo de vida que estamos llevando...Hablo de una mayoría, no? siempre hay minorías que sí, que se abren y que pueden escuchar otras cosas, propuestas más interesantes.

 
 

L. O.: Me decías recién que estuviste en Catamarca, me hablabas de la posibilidad de ir a San Juan..., conociste muchos lugares del país. ¿Qué lugar es el que mejor recordás, el que más te gustó conocer?

 
 

C. A.: Yo fui dos veces a Catamarca, y es probable que vuelva a ir a fin de año, y tengo amigos, justamente lo que vas dejando en los viajes son amistades, no? Creo que viajar sobre todo lo que hace es abrir nuevas puertas para la persona que está en el arte, desde el punto de vista de sumergirse en distintos paisajes con otra mirada, y encontrar personas que viven otro tipo de realidad. Y todo eso te va enriqueciendo. Yo creo que acá en nuestro país tenemos muchísimos lugares hermosos que para todos los que podamos ir -y sobre todo si uno tiene la oportunidad de cantar, en el caso mío-, es algo que son experiencias diferentes y todas valiosas.

 
 

L. O.: ¿Notás diferencia en los públicos de los distintos lugares?

 
 

C. A.: Mirá, yo de los lugares que he estado te diría que... que la gente sensible es igual en todos lados. El problema son esas mayorías que están un poco llevadas de la mano por estos medios de comunicación que hablábamos, o a lo mejor por ciertas grabadoras, y quieren algo pasatista, o algo que verdaderamente no los cultiva de una manera mejor.

Pero desde otro punto de vista sí que hay diferencias, por ejemplo creo que en el interior la gente vive mejor, a mí me parece que vive con menos locura. Buenos Aires es una ciudad hermosa por un lado, pero por otro hay una gran cuota de locura.

 
 

L. O.: Hay un momento para el aplauso, donde vos podés más o menos “medir” cómo te están recibiendo, la calidez de la gente..., cuando estás solo en tu casa, produciendo, componiendo para un público que te estás imaginando, ¿cómo se vive la devolución del trabajo?

 
 

C. A.: Yo creo que esto es como todo, que uno invierte constantemente. Desde que comienza a formarse como ser humano y como artista, está haciendo una inversión, está edificando un hombre. Y ese hombre necesita, verdaderamente, como acabás de decir, que le devuelvan todo eso que pone. Esta es una sociedad que, yo por lo menos pienso, que más bien trata de destruir a ese hombre que quiere edificarse. Más trata de destruirlo que de ayudarlo. 
Entonces un poco es que el que va arribando a sus distintos puertos que soñó, es el que fue más fuerte.Es el que fue resistiendo los embates que hace nuestra sociedad para que uno más bien abandone, a que siga. Más allá de la devolución, creo que la vocación, en el caso de cualquier artista, en cualquier rama del arte, tiene que ser muy fuerte. Y además, es el tiempo, el talento, la paciencia, la conducta..., un montón de factores que son los que hacen verdaderamente a que alguien tenga una cierta trascendencia o no dentro de lo que hace en el arte.

 
 

L. O.: ¿Cómo ves hoy a los más jóvenes comparando con tu época de juventud? 

 
 

C. A.: Bueno, en aquellos años comprarse un pequeño departamento, por ejemplo, no era algo tan complicado. Ahora es muchísimo más complicado comprarse un lugar donde poder vivir. Una pareja trabajando los dos, que había trabajo, lo podía hacer. Ahora no hay trabajo, por lo tanto se complica todo. Yo veo en general que los chicos están muy desilusionados. Hay excepciones, hay jóvenes que encuentran su camino, pero no hay una política, diríamos, donde haya salida para los jóvenes. Esto es mucho más difícil todavía que hace treinta años atrás.

 
 

L. O.: Vos tenés mucha relación con la sensibilidad, con una observancia distinta a la de la gente común, tenés una mirada crítica, una mirada poética.., cuando no estás trabajando ni estás pensando en un espectáculo, tenés la mente libre... en ese momento ¿Qué te provoca risa?, ¿qué hacés para reírte?

 
 

C. A.: A mí lo que me provoca alegría es encontrarme con los amigos, siempre, casi cotidianamente. Me provoca alegría la gente, la gente que quiero. No hago un esfuerzo para reírme. En realidad soy una mezcla de tipo melancólico y alegre. Lógicamente, hay momentos de la vida que son más complicados que otros. Hay momentos que también uno se dejó robar un poco la alegría, y otros que nos la robaron a la fuerza. 
Pero, en general lo que me da mucha alegría es la amistad. El poder compartir con los amigos una mesa, un café, una comida... eso sí me alegra mucho. Y luego, con respecto a lo que vos me preguntás, en realidad yo creo que uno está componiendo todo el día. Uno tiene que estar atento porque en cualquier lugar, en cualquier calle, en cualquier bar, en cualquier casa, aparece la magia, y uno es de alguna forma un pescador. Está esperando la palabra de alguien, o si no la inventa con respecto a algún paisaje... y yo creo que es constante, esto es como la respiración, no? uno aspira y expira. Lo mismo ocurre, todas las horas que uno está despierto... porque uno está atento a pasar un rato de cualquier forma, o escuchando la radio, o como te decía, compartiendo otras cosas, o un espectáculo, o una conversación... y la creatividad aparece en cualquier instante. Es como lo que decías vos, el trabajo es un poco aumentar la mirada, no?

 
 

L. O.: ¿Me decís el verso que más te gusta?

 
 

C. A.: Yo una vez escribí unas palabras, que después formaron parte de un poema. Lo escribí en la agenda, y cuando la abrí a los seis meses dije “uyyy!, yo había escrito esto”, es algo muy simple, es: “...que la vida un poco es un dejar a los otros para que continúen lo que nadie termina”.
Pero también me gusta ese verso de los amigos:

 
 

ANGELES DE LUZ

Mis amigos son el alba, el cielo azul,
mis amigos son la fiesta de vivir.
Serpenteando en el camino comprendí
la magia, la libertad de compartir.

Ellos me regalan cada día,
todos los mares y las islas perdidas.
Saben que no hay otra riqueza,
que manejar el tiempo con destreza.


Siempre están aunque no estén,
siempre cantan sin saber
la canción que estoy por componer.

Los viernes me esperan en la Premier,
y me ofrecen su amistad con un café.
O los distingo siempre entre la multitud,
son ángeles, pirámides de luz.

Hojeando distraído aparecen en el diario,
o me sorprenden con su voz cuando enciendo la radio.
Ellos arrojan redes, tejen abrigos, alzan la poesía,
contra el dolor del mundo cada día.

Siempre están aunque no estén,
siempre cantan sin saber
la canción que estoy por componer

Y sólo me dejan solo cuando quiero,
sino me abrazan como a un pájaro herido,
saben que pronto todo será olvido,
por eso eternamente, son lo más querido.

Y me cantan canciones al oído
para que yo no deje de cantar
.



 
     
     
     
     
 
 
     

 

 

 

 
Contacto:
andreoli06@yahoo.com.ar
Tf: 636 419 091

  Enlace a audios:
 

https://www.youtube.com/watch?v=n-iPHcc33pI

 

https://www.youtube.com/watch?v=ybrEWex8Fgc 

 

https://www.youtube.com/watch?v=rBaLf7-hy6Q 

ttps://www.youtube.com/watch?v=BJSVdIj45o8

https://www.youtube.com/watch?v=HnMn8_ojxJk

 

 

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